Pese que hasta Michelle Bachelet prometió hacer "todo lo posible" para que disfrutáramos de importantes conciertos en el Estadio Nacional, el anuncio de la presidenta de los arreglos que se le harán al recinto vendría a ser la lápida al sueño de traer a ACDC a Chile.
Una teleserie que comenzó con la negativa de Chiledeportes para prestar el estadio para megaconciertos, sumado al deseo de Angus Young de tocar sólo en lugares de alta convocatoria. De inmediato las fanaticada se movió en torno a manifestaciones y grupos de Facebook para que Chiledeportes cediera sólo por esta vez. Hubo acercamientos, pero la respuesta fue siempre negativa. Apareció el Club Hìpico, pero la banda dijo no. Las conversaciones se dilataron hasta el anuncio de hoy, que bota toda ilusión. Y ojo, que también podría caer otra víctima: Metallica.
El tirón de orejas es para las autoridades que recién se están poniendo las pilas en infraestructura deportiva y de espectaculos. Toda la infraestructura recientemente inaugurada y por venir llega por lo menos con quince años de atraso. Basta con ver como Perú (que nos está desplazando como el epicentro de conciertos en este sector del continente) presenta mejores alternativas para acoger grandes recitales.
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Los gobiernos de la concertación siempre han creído que el desarrollo se cuenta por la cantidad de autopistas caras que tiene un país, por lo que el deporte y la música son frivolidades comparados con su iluminada forma de imaginar el Chile desarrollado.
ResponderEliminarSuscribo a las opiniones antes expresadas, y manifiesto nuevamente mi inquietud en orden a que otros países -que se suponen "menos desarrollados"- tienen una infraestructura pública muy superior a la nuestra. Una pena por la fanaticada y esperemos que no se repita con METALLICA.
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